El inicio del ciclo escolar representa una fuerte presión económica para miles de familias oaxaqueñas, especialmente para las más de 69 mil mujeres que sostienen solas sus hogares. Para ellas, el regreso a clases implica afrontar gastos que pueden comprometer una parte importante de sus ingresos, en un contexto donde los salarios continúan rezagados frente al aumento de precios.
De acuerdo con estimaciones basadas en monitoreos de mercado y datos de la Profeco, equipar a un estudiante para el regreso a clases puede costar entre 3 mil y 5 mil pesos. Entre los principales gastos se encuentran útiles escolares, mochilas, uniformes y calzado, cuyos precios pueden variar dependiendo del nivel educativo y los requerimientos de cada plantel.
La situación se complica para las familias que deben adquirir equipos tecnológicos, materiales especiales o cubrir cuotas de mantenimiento e insumos escolares. Según la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, el gasto total por alumno puede alcanzar hasta 12 mil 422 pesos en algunos casos.
Las regiones de Valles Centrales e Istmo de Tehuantepec concentran una gran cantidad de hogares encabezados por mujeres. En municipios como Salina Cruz y Santo Domingo Tehuantepec, comerciantes reportan que muchas familias ya no realizan compras completas, sino que adquieren los materiales de forma escalonada para distribuir el impacto económico.
Ante las limitaciones presupuestales, los hogares suelen priorizar la compra de cuadernos, lápices y materiales indispensables, mientras que uniformes, mochilas o zapatos nuevos quedan para semanas o meses posteriores. Esta situación obliga a numerosas madres a recurrir a créditos, endeudamiento o incluso a reducir otros gastos esenciales del hogar.



