- La muestra integra 26 pinturas y cuatro esculturas realizadas a lo largo de 37 años
El pintor y escultor Saúl Castro (Oaxaca, 1967) presenta en el Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO) su exposición retrospectiva “Tiempo Convergente”, que reúne 37 años de producción pictórica y escultórica, a partir del 18 de julio y hasta el 30 de agosto de este año.
La muestra de pintura y escultura “Tiempo Convergente” reúne treinta y siete años de creación artística, desde el primer óleo realizado por Saúl Castro en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, hasta sus obras más recientes en pintura y escultura.
La nueva exposición del artista oaxaqueño propone un recorrido por una trayectoria donde cada etapa de su producción conserva su identidad y, al mismo tiempo, encuentra un sentido diverso en las nuevas formas de las demás.
Más que presentar una evolución lineal, la muestra revela cómo el tiempo hace dialogar las obras entre sí. La figuración, la síntesis formal, el minimalismo y el regreso a la imagen conviven como expresiones de una misma búsqueda, construida a lo largo de casi cuatro décadas.
La muestra integra obras realizadas en óleo, acuarela, temple al huevo, encáustica en frío, acrílico, pastel, técnicas mixtas, oro de 24 quilates sobre papiro y esculturas en bronce y resina. Cada técnica representa una manera distinta de aproximarse a una misma inquietud: explorar la materia, el símbolo y la memoria, entendiendo que el lenguaje artístico está en constante transformación.
En “Tiempo Convergente”, señala el artista, las obras dejan de pertenecer únicamente al momento en que fueron creadas. Al reunirse, establecen nuevas relaciones y revelan que “toda creación forma parte de un proceso continuo. Lo que alguna vez fue origen, búsqueda o hallazgo, hoy dialoga con el presente”.

El pintor y escultor señala que su retrospectiva no sólo reúne treinta y siete años de trabajo, sino también treinta y siete años de investigación, pues “cada cambio de técnica, cada transformación del lenguaje y cada nueva forma de abordar la pintura o la escultura responden a una misma convicción: el arte es un territorio de exploración permanente”.
El artista explica que, de ese modo, “el tiempo deja de ser una línea que separa las etapas de una trayectoria para convertirse en el espacio donde todas ellas dialogan y se enriquecen mutuamente. Porque el tiempo no divide una trayectoria; la hace converger”.
La obra de Saúl Castro —explica la página del artista— “es el testimonio de una trayectoria sólida y coherente, enraizada en la sensibilidad oaxaqueña y en una búsqueda constante de equilibrio entre emoción y forma. A lo largo de 37 años de trabajo, su arte ha evolucionado en cuatro etapas que dialogan entre sí, construyendo un lenguaje visual profundamente personal”.
Su primera fase, naïf, surgió tras su paso por Bellas Artes, a mediados de la década de 1990, y se caracteriza por la frescura y espontaneidad de escenas costumbristas llenas de color. Luego, su mirada se depuró hacia un minimalismo que sintetiza líneas y colores, transformando la narrativa en una reflexión sobre lo esencial.
En su tercera etapa, Saúl Castro retomó la figura humana, ahora más contenida y simbólica, donde el gesto y la expresión revelan madurez y dominio técnico. Finalmente, en su fase actual, el artista logra una conjunción de sus caminos anteriores, fundiendo lo figurativo y lo abstracto, lo simbólico y lo emocional, en una armonía plena. Entre sus series más recientes destacan “Las Mujeres del Mar”, “El Toro Enamorado”, “El Sonido” y “El Mago”, universos poéticos donde la materia, el color y la forma se transforman en metáforas de la vida, la energía y la renovación.
“La obra de Saúl Castro es una exploración continua del espíritu y la materia; una invitación a contemplar la fuerza del origen, la pureza del color y el silencio que habita en la creación”, concluye la reseña que el artista ha difundido sobre su trayectoria.
MUPO-JPC


