El costo de los productos y servicios necesarios para los hogares continúa aumentando y, en algunos casos, lo hace por encima de la inflación general.
De acuerdo con las Líneas de Pobreza del INEGI correspondientes a agosto, la canasta alimentaria aumentó 4.5 por ciento anual en las zonas urbanas, mientras que la inflación general se ubicó en 3.3 por ciento.
Esto significa que, para las familias de las ciudades, los alimentos están aumentando 1.2 puntos porcentuales por encima de la inflación general.
El costo mensual de la canasta alimentaria llegó a 2 mil 562 pesos con 58 centavos por persona en zonas urbanas. En las áreas rurales, el monto fue de mil 910 pesos con 78 centavos, con un incremento anual de 3.2 por ciento.
Pero el gasto no se limita a los alimentos. Al considerar también transporte, educación, vestido y otros bienes y servicios, la llamada Línea de Pobreza por Ingresos aumentó 3.9 por ciento en las ciudades y 3.6 por ciento en las zonas rurales.
Entre los productos que más presionaron el bolsillo destacan la cebolla, con un aumento anual de 66.7 por ciento, y la papa, con 44.1 por ciento.
También subió el costo del transporte público, con incrementos de 8.4 por ciento en zonas urbanas y 9.2 por ciento en rurales.
Los datos muestran que aunque la inflación general se mantiene relativamente contenida, el comportamiento de los productos y servicios que forman parte del gasto cotidiano puede ser considerablemente mayor, especialmente para los hogares con menores ingresos, donde una mayor proporción del presupuesto se destina a alimentación y transporte.



