En Salina Cruz, Oaxaca, hay discrepancias en las cifras oficiales sobre el avance de la planta coquizadora en la refinería “Antonio Dovalí Jaime”.
En febrero de 2025, Petróleos Mexicanos reportó un progreso del 80 por ciento y estimó su conclusión para mediados de 2026. Sin embargo, este fin de semana, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que la obra presenta un avance del 76 por ciento.
La diferencia ha generado dudas sobre el estado real del proyecto, que desde su inicio en 2022 ha cambiado en varias ocasiones su fecha de entrega, pasando de 2024 a 2026.
A esto se suman problemas laborales, como despidos masivos en 2025 por presuntos adeudos de Pemex a la empresa constructora, así como versiones de trabajadores que señalan que el avance real sería menor al reportado oficialmente.
La coquizadora busca reducir la producción de combustóleo y aumentar la de gasolinas en la refinería, actualmente la mayor productora de combustóleo del país.
Por ahora, las cifras contradictorias y los retrasos mantienen la incertidumbre sobre la conclusión de esta obra estratégica.


