La recaudación obtenida por las aduanas mexicanas se mantiene como uno de los indicadores relevantes para las finanzas públicas, en un contexto marcado por mayores controles al comercio exterior y modificaciones en materia arancelaria.
El comportamiento de los ingresos aduaneros adquiere importancia porque refleja no solamente el movimiento de mercancías en las fronteras, puertos y aeropuertos del país, sino también el efecto de las medidas fiscales y comerciales aplicadas por el Gobierno federal.
El incremento de la recaudación ocurre en medio de una política que busca reforzar la supervisión de las operaciones de comercio exterior y combatir prácticas como el contrabando y la subvaluación de mercancías.
Para México, el desempeño de las aduanas tiene además una dimensión económica: los ingresos provenientes del comercio exterior representan una fuente importante de recursos para el Estado, mientras que las modificaciones arancelarias pueden tener efectos tanto en las empresas importadoras como en los consumidores.
El tema también debe observarse dentro del contexto de las negociaciones comerciales con Estados Unidos y de la política económica que el Gobierno federal está aplicando frente al nuevo escenario internacional.



