Christa Pike recuperó la conciencia y habló una semana después de recibir dos dosis de fármacos de inyección letal en Tennessee, lo que ha asombrado incluso a algunos médicos y ha hecho que muchas personas se pregunten cómo sobrevivió.
Los abogados de Pike, de 50 años, calificaron su recuperación de “sin precedentes desde el punto de vista médico”, luego de que fuera conectada a un respirador tras el fallido intento del 30 de septiembre de convertirla en la primera mujer en ser ejecutada en Tennessee en 200 años. El miércoles le dijeron a una jueza que Pike “habla de manera limitada” y que prevén que su recuperación requiera tiempo.
Pike es la única persona que ha sobrevivido tras recibir fármacos de inyección letal durante una ejecución, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte. Muchos detalles del proceso de ejecución siguen siendo secretos, y las autoridades de Tennessee dicen estar investigando qué salió mal.
Aun así, expertos médicos plantearon algunas posibilidades que podrían explicar cómo Pike logró sobrevivir a las inyecciones, entre ellas la posible calidad del fármaco y la colocación de las vías intravenosas. Los verdugos de Tennessee enfrentaron dificultades previamente este año con las vías intravenosas en otra ejecución, lo que llevó a que se cancelara.
Es posible que sólo una pequeña cantidad del fármaco haya entrado en su torrente sanguíneo
La dosis de 5 gramos de pentobarbital utilizada en las ejecuciones es mucho mayor que la cantidad que debería inducir a alguien a un coma médico, señaló el doctor Jonathan I. Groner, un cirujano general pediátrico jubilado de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Ohio, quien ha estudiado las inyecciones letales.
“Por un lado, el hecho de que ella se despertara indica que le entró muy poco en el organismo. Así que eso resulta bastante impactante”, manifestó Groner. “Muestra lo mucho que estropearon la ejecución”.
En dosis altas, el potente barbitúrico debería hacer que una persona pierda el conocimiento y deje de respirar.
Groner indicó que la vía intravenosa podría haberse colocado de manera incorrecta, o que las venas de Pike podrían haber sido frágiles y haberse roto, lo que habría provocado que el fármaco se filtrara al tejido circundante en lugar de circular por el torrente sanguíneo. Los abogados de la mujer han dicho que en la cámara de la muerte del estado la pincharon con agujas al menos siete veces, y que ella padece un trastorno sanguíneo que dificulta introducir agujas en sus venas.
El origen de los fármacos para ejecuciones está envuelto en la confidencialidad
Otro posible problema podría ser la calidad del fármaco, señaló Michaela Almgren, farmacéutica y educadora de Carolina del Sur que ha prestado asesoría en varios casos de inyección letal.
Muchas grandes farmacéuticas se niegan a suministrar fármacos para inyecciones letales, lo que ha suscitado interrogantes sobre cómo los obtienen los estados. Órdenes judiciales han permitido ver que algunos estados han recurrido a farmacias de formulación magistral, las cuales elaboran medicamentos personalizados a partir de ingredientes en bruto y operan con menor supervisión regulatoria.
Tennessee no revela quién es su proveedor de fármacos y no ha dicho de dónde provino el que se le aplicó a Pike. Almgren explicó que eso dificulta rastrear si un fármaco fue preparado, analizado, manipulado y administrado correctamente.
Eso también significa que el público quizá nunca sabrá exactamente qué ocurrió en el caso de Pike.
Los abogados de la mujer le pidieron a un tribunal que le ordenara al Departamento de Correccionales de Tennessee preservar pruebas, incluidos los números de lote del fármaco, registros y otra información del intento de ejecución. Una jueza indicó el miércoles que emitiría una orden para preservar “cualquier cosa que estuviera en la sala”.
El gobernador saliente de Tennessee, Bill Lee, ha suspendido las ejecuciones y ordenó una “revisión integral, por parte de un tercero, para determinar exactamente qué ocurrió” con Pike.
El tratamiento hospitalario probablemente incluyó eliminar el fármaco de su cuerpo
Antes del intento de ejecución, los abogados de Pike informaron a tribunales y autoridades penitenciarias que ella tenía afecciones médicas que podrían complicar una inyección letal y hacer que se convirtiera en un proceso agonizante.
El doctor Joel Zivot, profesor de anestesiología y cirugía en Atlanta que asesoró al equipo jurídico de Pike en su calidad de experto, indicó que ella tiene un trastorno de coagulación que hace que su cuerpo produzca un exceso de plaquetas. Sus abogados habían argumentado que la afección podría causar coágulos en los sitios de inyección o sangrado, lo cual podría afectar sus pulmones.
El protocolo estatal establece aplicar una segunda dosis de pentobarbital si la primera no provoca la muerte, pero no especifica qué hacer si un recluso sobrevive a la segunda inyección.
El intento de ejecución comenzó aproximadamente a las 7:30 de la noche del 30 de septiembre, cuando se le dio a Pike la oportunidad de hacer una declaración final. Unos cinco minutos después, ella levantó la cabeza y dijo que le dolía el brazo. En un momento dado pareció perder el conocimiento, pero se le oía respirar hasta que los medios fueron escoltados fuera de la sala de testigos a las 8:53. Una ambulancia llegó a la prisión a las 9:14 para trasladar a Pike a un hospital.
Cuando Pike llegó al hospital, es probable que los médicos intentaran estabilizar su respiración, comprobaran cuánto pentobarbital tenía en el organismo y trabajaran para eliminarlo rápidamente, dijo el doctor Michael Baden, exjefe forense de la ciudad de Nueva York. Los doctores también pudieron haber estado lidiando con daño muscular, tanto por los efectos del pentobarbital como porque parte pudo haber entrado en el tejido muscular cercano al sitio de la inyección, añadió.
Los abogados de Pike dijeron que sus brazos sufrieron quemaduras y ampollas por el intento fallido. Estuvo inconsciente y conectada a un respirador durante varios días.
“Tuvo mucha suerte de que hubiera suficiente (pentobarbital) para sumirla en un sueño profundo, pero pudieron mantenerla respirando y pudieron empezar a eliminarlo”, expresó Baden.


