En Estados Unidos, la administración de Donald Trump emitió una nueva directriz que podría restringir la entrega de visas a personas con ciertas condiciones médicas, como obesidad o diabetes, además de evaluar con mayor rigor la situación económica de los solicitantes.
De acuerdo con un documento del Departamento de Estado, los funcionarios de embajadas y consulados deberán analizar si los solicitantes podrían convertirse en una “carga pública” para el país, es decir, si podrían depender de apoyos o servicios federales.
Expertos en política migratoria señalan que esta medida podría reducir considerablemente el número de visas aprobadas, afectando especialmente a personas de bajos ingresos, adultos mayores y quienes padecen enfermedades crónicas.
Entre los nuevos criterios también se contempla el nivel de inglés, la educación, el historial financiero y el uso previo de asistencia pública.
Organizaciones que defienden los derechos de los migrantes consideran que esta política es discriminatoria y podría generar miedo entre las familias inmigrantes que viven legalmente en Estados Unidos.
La medida forma parte de un nuevo endurecimiento en la política migratoria del actual gobierno estadounidense, que busca limitar el ingreso de extranjeros bajo criterios de salud y capacidad económica.



