Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.— La celebración del Xandú, una de las tradiciones más arraigadas de la cultura zapoteca durante el Día de Muertos, enfrenta un incremento en los gastos familiares debido al encarecimiento de flores, frutas y otros productos utilizados para instalar los altares.
En los mercados de Juchitán, los precios representan un golpe para el bolsillo de las familias que buscan mantener viva esta tradición. El par de flor de muerto se comercializa en 70 pesos, mientras que una flor de cresta de gallo alcanza los 20 pesos.
A estos costos se suman otros productos indispensables para las ofrendas: el kilo de manzana roja cuesta alrededor de 80 pesos, un coco 50 pesos, una ración de plátano verde 30 pesos y seis plátanos machos verdes se venden en 50 pesos.
De acuerdo con habitantes de Juchitán de Zaragoza, la instalación de un altar tradicional de grandes dimensiones, como acostumbran muchas familias de esta comunidad del Istmo de Tehuantepec, puede representar un gasto de hasta 30 mil pesos.
La situación económica también comienza a reflejarse en otras comunidades de Oaxaca. En San Vicente Coatlán, en la Sierra Sur, los habitantes consideran que el aumento en los precios de los productos utilizados durante estas festividades es uno de los factores que ha contribuido a modificar o incluso abandonar algunas prácticas tradicionales.
Ante los elevados costos, algunas familias optan por reducir sus ofrendas, mientras que otras deciden no realizar las celebraciones como lo hacían anteriormente.
Así, el encarecimiento de los productos no solo afecta la economía de los hogares, sino que también representa un desafío para la preservación de las costumbres que forman parte de la identidad cultural de los pueblos oaxaqueños.



