Ciudad de México.– Analistas financieros coinciden en que 2026 será un año complejo para las finanzas públicas, debido a un menor margen de maniobra fiscal, mayores compromisos de gasto y un entorno de crecimiento moderado.
La Secretaría de Hacienda deberá equilibrar el cumplimiento de programas sociales, el servicio de la deuda y la inversión pública, en un contexto donde los ingresos tributarios muestran una desaceleración y Pemex continúa requiriendo apoyos financieros.
Especialistas señalan que el principal reto será contener el déficit sin recurrir a recortes abruptos que afecten la actividad económica. De acuerdo con estimaciones privadas, el déficit público podría mantenerse por arriba del promedio histórico, presionando la calificación crediticia del país.
Aunque el gobierno federal ha reiterado su compromiso con la disciplina fiscal, organismos financieros advierten que será necesario replantear prioridades de gasto y fortalecer la recaudación sin afectar el consumo.
El debate sobre una eventual reforma fiscal vuelve a colocarse en la agenda económica nacional, aunque sin consensos claros a corto plazo.



