La inflación en México tuvo un ligero repunte durante la primera mitad de noviembre y volvió a colocarse por encima de lo que esperaban los analistas. De acuerdo con cifras del Inegi, el Índice Nacional de Precios al Consumidor alcanzó una variación anual de 3.61%, después de dos quincenas consecutivas a la baja.
El consenso del mercado estimaba que el dato se ubicaría en 3.56%, de acuerdo con un sondeo de Reuters. Sin embargo, el incremento estuvo influido por la persistencia del componente subyacente, el cual suele marcar la tendencia de los precios a mediano y largo plazo.
Este indicador subyacente —que excluye productos con alta volatilidad como energéticos y agropecuarios— se ubicó en 4.32% anual, cifra prácticamente alineada con las previsiones. Analistas advierten que este segmento aún no muestra señales claras de desaceleración. Así lo señaló Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, quien afirmó que este comportamiento mantiene presión sobre la inflación general.
A pesar de la rigidez del componente subyacente, firmas financieras como Citi anticipan que el Banco de México podría realizar un nuevo recorte de 25 puntos base a su tasa de interés en diciembre, en la que será su última decisión del año. No obstante, advierten que futuros ajustes dependerán del comportamiento de los próximos datos inflacionarios.



