domingo, noviembre 30, 2025
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Sólo un paso de fauna en más de 130 km del Ferrocarril del Istmo, pese a ser corredor de especies en riesgo

El corredor ferroviario del Istmo de Tehuantepec, uno de los territorios con mayor riqueza biológica del país, contará únicamente con un paso de fauna a lo largo de sus 133 kilómetros, pese a atravesar zonas donde habitan especies emblemáticas y en riesgo como el jaguar, el tapir, el mono araña y el ocelote.

El cruce, ubicado en el kilómetro 223+380, entre Chivela y Lagunas, Oaxaca, no forma parte de una planificación ambiental integral del proyecto, sino que responde a una condición impuesta por la Secretaría de Medio Ambiente para otorgar la autorización de impacto ambiental. Así lo confirma el Anexo Técnico del contrato FIT-GARMOP-SZ-26-2024, documento del propio Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT).

De acuerdo con este expediente, la Semarnat estableció como requisito que el proyecto adecuara estructuras de drenaje para funcionar como pasos de fauna y que, además, se implementara un programa de monitoreo para proteger a mamíferos medianos y grandes que dependen del corredor ecológico del Istmo. Dicha obligación quedó asentada en la Condicionante Octava del resolutivo ambiental emitido en julio de 2019 por la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental.

Especies como el jaguar (Panthera onca), el tapir (Tapirus bairdii) y el ocelote (Leopardus pardalis), catalogadas en peligro de extinción por la NOM-059-SEMARNAT-2010, habitan la región y requieren conectividad entre los fragmentos de selva y matorral para su movilidad y reproducción. No obstante, el propio FIT reconoce que la línea férrea —de 132.8 kilómetros entre Medias Aguas, Veracruz, y La Mata, Oaxaca— carece de infraestructura adecuada para este propósito.

Un estudio elaborado por la Unidad de Seguimiento y Protección Ambiental y Ecológica (USPAE) y el Instituto de Ecología (Inecol) revela que la fauna continúa desplazándose por el derecho de vía y áreas aledañas, donde la vegetación está fragmentada y existen asentamientos humanos. El análisis, parte del Plan de Vigilancia Ambiental, advierte que el corredor ferroviario no cuenta con medidas que garanticen conectividad ecológica continua.

Por ello, el FIT concluyó que el único cruce construido —que en realidad es la ampliación de una alcantarilla en el tramo Chivela–Lagunas— busca evitar la interrupción total del paso de organismos silvestres únicamente en esa zona, sin atender el resto del trayecto.

El costo de la obra asciende a 11 millones 714 mil 524 pesos, de acuerdo con los contratos FIT-GARMOP-OP-Z-39-2024 y FIT-GARMOP-SZ-26-2024, adjudicados a Imeval de Occidente S.A. de C.V. y Grupo Consultor y Construcciones S.A. de C.V. El catálogo de conceptos describe que el paso inferior incluye muros de contención, áreas para el alojamiento de murciélagos y una calzada con rampas para facilitar el movimiento de fauna terrestre.

La relevancia ambiental del Istmo está ampliamente documentada. Según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), la región funciona como un puente biológico entre ecosistemas del Golfo de México y el Pacífico, con selvas bajas, bosques tropicales y matorrales que albergan cientos de especies de mamíferos, aves y reptiles. Investigadores del Inecol y del Instituto de Biología de la UNAM estiman que el área concentra al menos 10% de la biodiversidad nacional, incluyendo poblaciones clave de jaguar, tapir y mono araña.

Además, registros científicos indican que en el Istmo existen más de 746 especies de plantas vasculares, distribuidas en 458 géneros y 119 familias, lo que confirma su papel fundamental para la conservación de la flora y fauna del sureste mexicano.

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