Hablar de un año en blanco para el Real Madrid sigue siendo una excepción dentro de su historial. Sin embargo, ese escenario ya ocurrió recientemente y vuelve a cobrar relevancia ante el presente deportivo del club.
La última vez que el conjunto merengue cerró una temporada sin levantar trofeos fue en la campaña 2020-2021, un periodo marcado por la irregularidad, múltiples lesiones y las complicaciones derivadas de la pandemia.
En ese curso, el equipo entonces dirigido por Zinedine Zidane no logró conquistar ningún torneo. En LaLiga terminó como subcampeón, por detrás del Atlético de Madrid. En la UEFA Champions League fue eliminado en semifinales por el Chelsea FC, mientras que en la Supercopa de España cayó también en semifinales ante el Athletic Club.
Uno de los golpes más sorpresivos se dio en la Copa del Rey, donde fue eliminado en dieciseisavos de final por el modesto CD Alcoyano.
Ese año rompió una racha de más de una década sin campañas en blanco y evidenció un momento de transición dentro de la plantilla.
Hoy, con el equipo rezagado en la pelea por la liga y tras una reciente eliminación europea, el antecedente vuelve a tomar fuerza. En un club acostumbrado a competir por todos los títulos, la ausencia de trofeos no solo impacta en lo deportivo, sino que suele detonar ajustes de fondo en el proyecto, desde decisiones en el banquillo hasta reconfiguraciones en la plantilla.



